La historia de Es Pontet comienza en 1968, cuando Toni Riera y Caridad Pallicer deciden fundar un lugar donde ofrecer la cocina honesta de su tierra. Originalmente conocido como Can Ros, el local servía de cafetería y centro social del barrio de Sa Indioteria.
En una de las entradas, un pequeño puente de madera salvaba una acequia para permitir el acceso a los clientes. Ese detalle caló tanto que los vecinos empezaron a llamarlo popularmente "Es Pontet", nombre que adoptamos con orgullo hasta hoy.
Mi abuelo transformó sus conocimientos de alta cocina en las tapas tradicionales que pronto atrajeron a comensales de toda Mallorca. Hoy, la esencia sigue viva bajo la mirada de la familia, asegurando que el legado de Toni y Caridad siga latiendo.
Seleccionamos cada mañana los mejores ingredientes de la lonja local para garantizar una experiencia auténtica.
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